Él llamó, siempre implacable,
Fe y virtud teniendo en poco,
Á Alejandro, un miserable,
Y al gran Sócrates, un loco.
Y yo crédulo ! entretanto,
Cuando mi linterna empleo,
Miro aqui, y encuentro un santo ;
Miro allá, y un mártir veo.
¡ Si ! mientras la multitud
Sacrifica con paciencia
La dicha por la virtud,
Y por la fe la existencia,
Para él virtud fué simpleza :
El más puro amor, escoria ;
Vana ilusión la grandeza,
Y una necedad la gloria.
¡ Diógenes ! mientras tu celo
Sólo encuentra sin fortuna,
En Esparta algún chicuelo,
Y hombres en parte ninguna,
Yo te juro por mi nombre
Que, con sufrir el nacer,
Es un héroe cualquier hombre.
Y un ángel toda mujer.
III
Como al revés contemplamos
Yo y él las obras de Dios,
Diógenes ó yo engañamos.
¿ Cuál mentirá de los dos ?
¿ Quién es, en pintar, más fiel,
Las obras que Dios crió ?
El cinismo dirá que él,
La virtud dirá que yo.
Y es que en el mundo traidor
Nada hay verdad ni mentira :
Todo es según el color
Del cristal con que se mira.
--- Na pagina 7, linha 21a, lê-se --- Cáes do Pharaux --- lêa-se --- Cáes do Pharoux.
--- Na pagina 11, linha 21a, lê-se — pudia — lêa-se --- podia.
--- Na mesma pagina, linha 2a da nota 2a, lê-se --- paramento --- lêa-se --- paravento.